YA ES MARTES DE: #TINDERTALES

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YA ES MARTES DE: #TINDERTALES

Ya es Martes, y con el llega una nueva entrega de nuestra sección favorita: #TinderTales.

La semana pasada les contamos acerca de lo que le pasó a nuestra amiga Ana y en esta ocasión nos embobamos un rato leyendo lo que Diana nos mandó a nuestro mail para chismear un rato.

“Tuve Tinder en el celular durante mucho rato y constantemente curioseaba fotos o me divertía husmeando en los perfiles, pero no pensaba seriamente en llevar a cabo ningún hookup con su ayuda. Pasó algún tiempo antes de que decidiera usarlo en serio.De entre algunos matches hubo sólo uno que me dio el valor de imaginar llevar las cosas al siguiente nivel. El sujeto era indiscutiblemente la persona más sexy que alguna vez había demostrado interés en mí y luego de hablar durante algunos días, me caía genuinamente bien, un plus inesperado. Aun así, noté desde el principio que era bastante intenso en su manera de dirigirse a mí; la palabra “empalagoso” probablemente lo describa mejor.No nos conocíamos prácticamente en lo absoluto, pero a ratos hablaba conmigo como si hubiera estado leyendo algo como “El Manual del romance chafa 2015” metiendo intermitentemente en nuestras conversaciones nombres cariñosos y frases que sonaban a promesas de amor antiquísimas y nada creíbles. “Podemos salir cuando tú quieras. Haría todo el tiempo del mundo para ti.” “Saber que estás contenta me hace automáticamente feliz a mí también, hermosa.” Dude, nos hablamos desde hace 3 días WTF?.Decidí dejar pasar por alto esas cositas, pensé que podía ser que sólo estuviera echándole ganas de más y finalmente decidimos salir por unos tragos. Nos encontramos en un bar bastante popular al que nunca había entrado, pedí una cerveza de inmediato para tener algo entre nosotros en la mesa y dejar de sentir como me recorría la cara con la vista tan fastidiosamente. Me dejó hablar prácticamente toda la noche y sólo me miraba con una cara de embobado total, a veces haciendo comentarios aduladores y otras sólo riéndose exageradamente de mis chistes malos. Ya con tragos encima decidimos ir a un antro que no quedaba lejos y ahí continuamos bebiendo. Conforme pasaba el tiempo él me parecía más y más agradable, hasta que ya no lo fue. En algún punto de la noche mientras bailábamos, me di cuenta de que estaba demasiado borracho, tanto como para no fijarse que tropezaba con todos a su alrededor, bastante incómodo. Le dije que era tiempo de irnos y mientras lo tomaba del brazo para salir, me agarró de las manos y pidió que fuera su novia. Aquello pudo haber quedado en la historia como una adorable tontería muy graciosa que se le había ocurrido decir enfiestado, pero la forma en la que me miró cuando me lo dijo, directo a los ojos, totalmente serio y entre mil palabritas que me causaron diabetes, me hizo darme cuenta de que tenía que apresurarme a plantar frente a sus ojitos de venado un vergonzoso “no, gracias”. Tan pronto lo hice, le cambió la expresión de la cara, miró a su alrededor muy enojado, como intentando disimular la vergüenza y me dijo: “Nunca agradecen cuando alguien las trata bien”. Acto seguido, pagó la cuenta y salió casi corriendo a buscar un taxi. No lo volví a ver y afortunadamente no volvió a escribirme el resentido joven aquel. Espero y ya no use Tinder, así como yo.”

Te ha pasado algo parecido? Cuéntanos y lo subimos de forma anónima, puedes mandar tus historias a: alejandro@withoutyourtv.com

#TinderTales pretende ser un espacio para chismear lo que nos ha pasado gracias a este club de solteros en forma de app, llamado Tinder. El lenguaje usado en esta serie de entradas no será alterado de cómo fue contado o inicialmente escrito, tampoco expresa necesariamente el sentir o la ideología de Without Your Tv como empresa.

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