TECNOLOGÍA: LA TEORÍA DEL JUEGO

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TECNOLOGÍA: LA TEORÍA DEL JUEGO

In Ocio, Tech
 

‘More human than human’ is our moto.

-Tyrell

Aunque no practico algún deporte diariamente (y tampoco semanal o mensualmente), hay algo que siempre disfruto de observar una buena competencia. Y eso es aquel talento que tienen sólo los más grandes deportistas para el análisis de riesgo y la toma de decisiones, todo en cuestión de segundos sin caer en la presión del juego mismo, del marcador, del equipo contrario o de los espectadores. Creo que el juego se encuentra siempre en constante evolución. Y creer que algún deporte está confinado a las reglas con las que fue concebido, es cerrarle la puerta a lo que bien podría ser un nuevo camino del progreso. Aunque también creo que, como en todos los otros aspectos de nuestra vida, el deporte está sufriendo los efectos de la innovación en la tecnología a una velocidad sin precedentes.

Comencemos por el principio. Definiendo la palabra “deporte”. El deporte es aquella actividad física en la que una persona o un equipo compiten contra otra u otros para entretenerse. El objetivo de la competencia: Ganar algo venciendo o estableciendo superioridad ante otra u otras personas que intentan hacer lo mismo. ¿Sencillo, o no? Y bien, ahora ya habiendo aclarado esta primera parte del tema, avancemos hacia la siguiente parte. ¿Cómo es que la innovación tecnológica está alterando la competencia dentro del campo de juego? Como podrás imaginar, muchos desarrolladores se encuentran trabajando para lograr predecir con exactitud los resultados de cada uno de los partidos. Después de todo, si es algo que nos apasiona, debería ser apasionante también para nuestros procesadores, ¿cierto?

Pero la innovación sin duda alguna está cambiando la competencia. Así como en los otros aspectos de nuestras vidas, en el deporte también le estamos permitiendo a las computadoras tomar las decisiones por nosotros. Y esto implica una estrecha cooperación humana-computador.

Una cooperación tan estrecha que la línea comienza a perderse. Y junto con esa línea divisoria, que viene de mano con la innovación, se están perdiendo algunos otros puntos,. Uno de ellos, es el punto de la competencia.

¿Acaso en el futuro todo se trata de ganar la competencia por quién tenga la mejor tecnología? ¿Qué hay de las patentes? Surgen todo tipo de preguntas con tan sólo rascar la superficie del tema. ¿Es ético? Es una colaboración de algoritmos y cerebros humanos. Pero, ¿hasta qué punto es correcto colaborar? Yo creo que hasta el punto en el que estemos seguros de que nosotros sigamos comprendiendo los posibles resultados de dicha colaboración. Que midamos las consecuencias de esa cooperación con nuestro lado más humano. Que estemos seguros de comprender por qué hacemos lo que hacemos y si es que sigue teniendo sentido para nosotros.

Y a todo esto, ¿qué tiene que ver la teoría del juego con todo esto? Mientras más jugadas conozcan las computadoras, mientras más datos les sea posible analizar, mientras más información sea disponible, las mejores jugadas que podrán escoger las computadoras. Pero cuando falte información, la intuición es la guía de la teoría del juego. Hace unos días leí en Wired que actualmente, coaches de fútbol americano han apostado ahora por integrar AI a sus recursos para la toma de decisiones en tiempo real. La cantidad de datos que hay hoy en día, le permiten a los súper procesadores aprender a una velocidad nunca antes vista.

Oregon

                                                                                                                                                                    IMAGEN: ETHAN ERICKSON/OREGON UNIVERSITY
 

Y todo esto realmente no es para sorprenderse. Y si te sorprende, es que has estado lejos de los medios durante un largo tiempo.

La colaboración de cerebros humanos y artificiales es algo que se ha investigado desde hace ya varias décadas. El secreto puede estar en enseñarle a aprender a las máquinas, para que puedan realizar analizar la mayor cantidad de datos posible. Esto es lo que hace tentador recurrir a una computadora. Que analice aquellas posibilidades que existen y cree nuevas oportunidades en segundos. Un cerebro que no tenga que lidiar con el estrés o la presión de tener un reloj en cuenta regresiva. Un estratega que nos guíe a la victoria. Y hablando de estrategia, tenemos que hablar de Garry Kasparov, el maestro del ajedréz. Kasparov fue el mejor jugador de ajedrez desde 1985 hasta el año 2000. Sin embargo, en 1997, perdió una partida de ajedrez contra Deep Blue, una computadora de ajedrez desarrollada por IBM. Es cierto que antes había ganado, pero IBM le hizo un upgrade a su máquina, a la que llamaron Deeper Blue. Como la “s” de los iPhones. Kasparov cometió un error y Deeper Blue no lo dejó pasar. Algunos sugieren que todo se debió a un bug que provocó que Deep Blue realizara un movimiento sin sentido. Un error en su código al que casi podría llamársele un acto de improvisación. Según dicen por ahí, Garry interpretó esto como una jugada más allá de su comprensión. Una jugada tan inteligente que él mismo no podía comprender. Eso lo llevó a recorrer un camino de ansiedad que le impidió ver con claridad lo que en realidad estaba sucediendo.

Esa misma ansiedad es la que le hace perder la cabeza a los líderes de grandes equipos, quienes muchas veces dirigen a sus compañeros hacia el fracaso bajo los efectos del estrés. Y lo podemos ver en el fútbol de nuestro país, en el que en muy rara ocasión, algún equipo le da la vuelta a un marcador desfavorable.

En lo particular, yo quiero ver qué trae el futuro para nosotros. Disfruto de observar cómo la innovación moldea el mundo y me tengo curiosidad conocer el impacto que la tecnología tendrá en el deporte.

¿Crees que las máquinas dominarán al mundo? ¡Comparte tu opinión en los comentarios!

Omar Hernández

@OmarHBabun

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